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Pinochet: "No tengo que pedirle perdón a nadie, me lo tienen que pedir a mí"

Pinochet: "No tengo que pedirle perdón a nadie, me lo tienen que pedir a mí" MIAMI, Nov 24 (AFP) - "No tengo que pedir perdón a nadie". El ex dictador chileno Augusto Pinochet, que cumple 88 años este martes, reivindicó los 17 años del régimen militar en Chile durante una entrevista exclusiva el lunes a un canal hispano de Miami.

Pinochet, cuyo régimen está acusado de haber liquidado a más de 3.000 opositores, aseguró: "No tengo que pedirle perdón a nadie, al contrario, el perdón me lo tienen que pedir ellos a mí, los del otro lado, los marxistas, loscomunistas".

El ahora anciano militar, que lideró el 11 de setiembre de 1973 un golpe de Estado contra el gobierno constitucional del presidente Salvador Allende, fue entrevistado por la periodista María Elvira Salazar, del canal hispano deMiami WDLP-22, que emite públicamente el lunes por la noche el documento.

Vestido de traje y corbata, con el pelo cano, aparentemente lúcido pero conalgunas dificultades de dicción, Pinochet dice que obró por "amor a supaís", y se calificó de hombre que "no tiene odio ni resentimiento en su corazón", aunque admite que "posiblemente hubo excesos" durante el régimen militar.

Pinochet, entrevistado en su domicilio por Salazar a principios de noviembre, afirma que nunca "aspiró a ser un dictador". Los excesos a los que alude fueron perpetrados según él por "gente que no se controla, por subalternos" que ahora "se quedan callados".

"No quiero que las futuras generaciones piensen mal de mí.

Quiero que sepanlo que realmente ocurrió", asegura el anciano militar, que estáescribiendo por ello un libro titulado "Caminos Recorridos".

También aseguró haber depositado un documento que se abrirá a su muerte para que los "jóvenes" conozcan su "versión" de lo ocurrido durante el régimen militar.

Pinochet, designado senador vitalicio tras dejar el poder en 1990, fue detenido en octubre de 1998 durante una visita a Londres, a instancias del juezespañol Baltasar Garzón, que deseaba juzgarlo en España por violaciones de derechos humanos.

El militar pensó entonces que podía "morir allí", aunque asegura: "No me emociono, no lloro".

Por "incapacidad mental" para hacer frente a un juicio, se le permitió regresar en marzo de 2000 a Chile, donde logró eludir la acción de la justicia chilena debido, según los médicos, a una "demencia moderada".

"Fue una experiencia injusta" dice refiriéndose a esa época.

"La justicia no fue justa conmigo, ahora estoy esperando a que la justicia divina actúe", aseguró.

Tras este fallo, el ex dictador decidió alejarse de la vida pública y renunció a la senaduría vitalicia que ocupaba en virtud de la Constitución que dictó bajo su Gobierno.

Actualmente su vida transcurre entre su residencia en un elegante barrio deSantiago y su casa de campo en la costa central chilena, rodeado sólo de su entorno más íntimo.

Pinochet, cuyas frases eran a veces interrumpidas por una esporádica tos, aseguró sentirse "bien" de salud, aunque tiene "pequeños dolores de cabeza".

"Con el esfuerzo, me duele mucho" explica.

La entrevista debe ser difundida en horario nocturno en el espacio "Maria Elvira confronta", de esta periodista de origen cubano. El ex gobernante también se refirió a la amplia comunidad del exilio cubano anticastrista que vive en Miami.

"Envíele mis saludos al pueblo de Miami y dígales que deseo, sinceramente, que muy pronto se liberen de Satanás", dijo, en alusión al líder comunista de la isla Fidel Castro.

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DEBATEN EN MIAMI SOBRE ENTREVISTA A PINOCHET

Miami, EEUU.

Las razones que llevaron al general Augusto Pinochet a conceder una controvertida entrevista televisada a un canal de Miami, posiblemente la última que ha concedido, fueron debatidas anoche en un programa donde se calificó la conversación como una forma de "hacerle la pelota" al ex dictador chileno.

Maria Elvira Salazar, la periodista cubano-estadounidense que le entrevistó en Santiago hace dos semanas para el canal 22, reconoció implícitamente que fue Jacqueline Pinochet, la hija menor, la que la gestionó y que hoy se enfrenta por eso a los otros hermanos por las repercusiones negativas que ha tenido dentro de Chile.

La entrevista fue anunciada en la prensa local de Miami como "La Ultima Entrevista al exilio cubano del hombre que salvó a Chile del comunismo" y en ella Salazar sacó a relucir constantemente el tema de la supuesta intervención de Cuba en el Chile presidido por el socialista Salvador Allende.

Max Castro, profesor de la Universidad de Miami y uno de los invitados al debate en el programa "Maria Elvira Confronta del Canal 22", acusó a la periodista de "hacerle la pelota" a Pinochet y, además, le dijo que si hubiera hecho una entrevista de esa forma al presidente cubano Fidel Castro o al venezolano Hugo Chávez, "no vuelves a Miami".

Castro, también estadounidense de origen cubano, calificó la entrevista de "alucinante" y dijo que tratar de crear una vinculación de Fidel Castro con lo que pasó en Chile, forma "parte de la enfermedad y obsesión de Miami", en referencia a que esta ciudad es la capital del exilio cubano.

El analista también criticó que el programa diera tanta importancia a la queja de la hija de Pinochet por los problemas que tiene ahora en Chile por llevar ese apellido, "cuando no tiene comparación con los problemas de los familiares de los 3.000 desaparecidos durante la dictadura de su padre", comentó.

En la entrevista, Pinochet, que ayer cumplió 88 años, dijo que nunca fue un dictador, que no tiene que pedir perdón a nadie y que al contrario, "son ellos" los que tienen que pedirme perdón "por los atentados contra mi vida", en alusión a los que llamó "esos marxistas y comunistas".

Felipe Agüero, un catedrático chileno que estuvo encarcelado bajo el régimen de Pinochet, dijo en el programa que le parecía un "gran acto de cobardía" que en la entrevista el general retirado le echara la culpa a sus subalternos por los abusos cometidos.

Después de escuchar otra vez las palabras del ex presidente poniendo en duda que hubieran existido desaparecidos en su gobierno, Agüero dijo que en Chile nadie pone en duda la cifra de por lo menos 3.000, "salvo Pinochet".

"La entrevista es patética porque sigue negando la historia", agregó Agüero, quien rechazó también comparar a Chile con Cuba y que nadie debe pagar un costo social, como el que pagaron los chilenos con Pinochet, para supuestamente salvarlos del comunismo.

En la entrevista con el propio Pinochet, así como con su esposa, Lucia Hiriart y su hija menor Jacqueline, se muestra a una familia, que según sus palabras, pasa apuros económicos.

Algo que según Agüero no se corresponde con la realidad ya que "esa es una familia enriquecida y muy poderosa", dijo y citó las numerosas residencias que tiene Pinochet en todo el país.

María Elvira Salazar, que también tiene un programa en la emisora de radio WQBA, conocida como "la Cubanísima", invitó a los oyentes que expresaran sus opiniones y a escoger entre "La Cuba de Castro y el Chile de Pinochet".

Esto llevó a Max Castro, columnista también del diario "The Miami Herald", a decirle a la presentadora: "tu sigues empeñada en seguir comparando a Pinochet con Fidel Castro".

Le recordó que fueron los propios chilenos los actores de la historia reciente de Chile, "los que eligieron a Allende y los mismos chilenos fueron quienes lo derrocaron, sin intervención de Cuba".

"A mi me da un gran tristeza pensar que esta entrevista es un regalo para los cubanos de Miami", dijo Max Castro.

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